Puntillas, flores, vestidos, camisas, geranios, joyas... cada persona recuerda a su manera. Un olor, una sonrisa, un momento de la infancia, una palabra... hacen que cada vez que lo vean o que lo sientan recuerden, y los recuerdos son lo único que perdura en el tiempo. Nos gusta guardar objetos para materializar esos recuerdos y así hacer más fácil el rememorar algo o a alguien, pero lo que hace especiales esos momentos es la magia que los envuelve.
Os propongo que esteis atentos a esos momentos, y que los disfrutéis, porque valen más de lo que nos pensamos.
Feliz desayuno memorable