viernes, 8 de abril de 2011

Subway's breakfast

Me dirigía a un lugar el cual no recuerdo. Iba sentada en el metro de Nueva York observando a la gente de mi alrededor, mientras intentaba leer una nueva novela que me había comprado hacía algunos días. 

Casi había conseguido aislarme del mundo exterior y los personajes estaban cobrando vida, cuando de repente una chica que tenía sentada delante mío empezó a ponerse roja, sus ojos enrojecieron, y unas lágrimas aparecieron en su sonrojado rostro. Lloraba desconsoladamente, y una duda apareció en mi mente. ¿Debía ayudarla? ¿Era correcto preguntarle si le pasaba algo grave? ¿Qué era lo que le pasaba?
Me vinieron a la mente posibles explicaciones, y ninguna de ellas era muy buenas; todo se resumía en una palabra. Pérdida.

Al cabo de un rato, se calmó y cuando ya estaba recuperada, escribió algo en su libro con un rotulador rosa. "No quiero..." es lo único que me atreví a leer. 
Me agradó saber que estaba aprendiendo algo con ello, ese no quiero indicaba un antes y un después, y ese después venía con un cambio.
Decidí no decir nada, y seguir inmersa en mi nueva novela, mientras me dirigía a algún sitio que ya no recuerdo....
Feliz desayuno de fin de semana!