viernes, 19 de febrero de 2010

Breakfast in a lovely museum



Pasear por las salas del Museo de Historia Natural de Nueva York, nos deja viajar por el mundo y a través del tiempo. Te encuentras ante un gran mamut de hace 10.000 años, y de repente estás rodeada de grandes mamíferos de la sabana africana. Sin querer la imaginación fluye. . .

Haces un descanso en uno de los bancos de la sala y te encuentras a dos modelos vestidas de novia que tratan de tocar a un mamífero africano disecado, un grupo de fotógrafos, maquilladores... ¿Qué anunciarán?, ¿Será una nueva agencia de viajes? , ¿O una nueva colección de vestidos de novia?

¿Y si llevásemos ese making off a la vida cotidiana? El mamífero está en África en estado salvaje y una de ellas, lo mira e intenta llegar a él, mientras que la otra lo hace desde la distancia. ¿Se estará planteando si casarse va a significar dejar de ser independiente como persona? ¿Tendrá que dejar de lado su carrera profesional? ¿ será que una de ellas lo desea con locura y es la otra la que no lo tiene claro? ¿ o será esta primera la que más tranquila se lo mira desde la distancia y sabe con seguridad lo que quiere?

Conjeturas a parte, esta escena podría llegar a representar los miedos que sufren algunos y algunas en el momento que se plantea el matrimonio. Quizá uno se debería plantear lo que es el matrimonio para la propia pareja, y por qué deciden dar el paso o si será mejor dejarlo para más adelante. Existen parejas que no necesitan casarse y otras que lo encuentran necesario para formalizar y afianzar su amor. Sea como sea, que decidan libremente y no porqué la sociedad les cohiba.
Vuelves en ti y te das cuenta de que estás en un museo de Nueva York, sonries. Te levantas del asiento y te diriges a la siguiente sala. Antes de salir vuelves la mirada hacia aquella escena que te había conmovido y concluyes que tanto si es una de las modelos la que duda, como si es la otra la que está ilusionada, será mejor ir a desayunar y dejar que los hechos sucedan por sí solos y fluyan con naturalidad, ya que quizá simplemente sea una sesión de fotos en un museo de Nueva York.

Felices desayunos de fin de semana

martes, 16 de febrero de 2010

Breakfast in a Tea Cup


En una cafetería cerca del Museo de Historia Natural de Nueva York, suceden a diario momentos mágicos. Estás entrando en la diminuta cafetería y ves niños correteando a tu alrededor, que celebran sus cumpleaños junto a camareras con alas de mariposa.
La anfitriona de la fiesta tiene en su poder una varita mágica y con ella puede pedir todos los deseos que quiera, es su cumpleaños y cuando es tu cumpleaños, tus deseos se cumplen.

Rodeada de esa magia, un recuerdo de la infancia viene a mi mente y ella está en él. Es una imagen cálida, dulce y agradable, no quieres que aparezca nada más en tu mente porque temes que el recuerdo se desvanezca.

Un recuerdo nos ayuda a rememorar historias pasadas de los que ya no están con nosostros. Si algo negativo tiene un recuerdo es que a medida que pasa el tiempo se va haciendo más etéreo, más voluble, hasta que, si no haces un ejercicio de memoria, pueden llegar a desvanecer. Lo que no desaparece es un gesto, ese chasquido con la boca, esos ojos, ese antojo de huevo cocido... esa memoria genética es lo que nos hace recordar a las personas que ya no están con nosotros físicamente, aunque podríamos decir que sí en esencia. Esta esencia, la llevamos con nosotros en el día a día, durante un viaje, en un examen... podríamos decir que llevamos esa esencia en todo momento. Quizá sea sólo un pensamiento pero lo importante es que nos sirve para fortalecernos en algún momento de debilidad.
Esos gestos, miradas, risas, nos están haciendo revivir algo, a alguien... y eso es lo que tenemos que tener presente en la memoria, ya que es la herencia más valiosa que puede haber.

Este breakfast es un pequeño homenaje a todos ellos, y en especial a tí.

Próximo desayuno en breve,