viernes, 12 de febrero de 2010

Breakfast in Friday Night





Por fin dejamos la semana atrás, llega el viernes y con él, las cenas, reuniones familiares y escapadas de fin de semana.


Si fuéramos la chica de la fotografía, posiblemente habríamos tenido una semana de mucho trabajo, quizá reuniones hasta las tantas de la madrugada o varios exámenes, y habríamos estado esperando el fin de semana como una gran recompensa.


Siendo viernes, nos habríamos vestido para la ocasión, y quizá habríamos quedado con algunas amigas o con la pareja para cenar. Quizá mientras esta chica va hacia el punto de encuentro observa a la gente de su alrededor: observa grupos de personas que se dirigen al teatro, un teatro abarrotado por una cola de gente que intenta meterse en la sala para evitar ese frío de mediados de febrero. Algunos salen del cine, comentando la película, otros en silencio se secan las pocas lágrimas que les quedan en los ojos.

Quizá cuando ve a sus amigas, una gran sonrisa aparezca en su cara y piense " qué bien que haya decidido venir a esta cena, lo necesitaba". Ella está radiante, ha pasado una mala semana, pero ha decidido arreglarse y salir de su casa. Ha conseguido dejar de pensar en sus preocupaciones y sus amigas han ayudado a ello. Son problemas que seguirán estando ahí al día siguiente, pero quizás conseguirás verlos desde otro punto de vista, con otra perspectiva.


Puede que ya en el restaurante observe a su alrededor y no vea más que personas en grupo o en pareja comentado, riendo, brindando. . . es viernes y estamos de celebración. El fin de semana ha llegado y la ciudad se ha vestido de gala.


Decide volver a casa pasenado por las gélidas avenidas, disfrutando de su belleza, ya que aún viviendo en ella, puede que algo la haya sorprendido. Le acompaña una sensación de tranquilidad y bienestar, ha conseguido salir de su rutina y olvidar esa tristeza, aunque sea por unas horas.
Puede que llueva o nieve, pero su sol sigue brillando con intensidad.


Próxima lectura durante algún desayuno de la semana que viene.








lunes, 8 de febrero de 2010

Breakfast in a cab


Te diriges en un taxi hacia el Queens, cruzas uno de los puentes al salir de Manhattan y aparecen de repente 3 chimeneas que te son familiares... ahí están. Te las miras y de repente caes en la cuenta que esas chimeneas salen en algunas de las escenas de una película. En pocos segundos la satisfacción llega a tí cuando recuerdas su título; Conspiracy Theory, protagonizada por Mel Gibson y Julia Roberts. Sigues mirándolas, quieres acaparar toda su atención ya que en unos segundos las dejarás atrás. Te vuelves a sentar bien, suspiras y se te queda una media sonrisa durante el viaje hasta llegar a tu destino.




Nosotros también asociamos buenos y malos momentos con canciones, objetos, personas... cuando suena esa canción tu cabeza ladea hacia un lado, toda tu cara cambia al irradiar una gran sonrisa y durante unos minutos, lo que dure la canción, te evades de la realidad recordando aquello que representa para tí ese momento.

En algunos momentos, también dejamos de escuchar algunas canciones durante un tiempo porque no somos capaces de escuchar sin asociar; dejamos de hacer cosas que nos gustaban porque nos recuerda a algo que no deseamos recordar; no por el momento. Pero llega un dia, y suele llegar siempre, que empieza a sonar esa canción o te dicen de volver a practicar aquella actividad, y te das cuenta que el temor pasó y que estás preparado para seguir adelante.




Yo seguía en el taxi, y Nueva York acababa de regalarme un gran momento: una escena de una gran película. Aún así la magia de la ciudad no había hecho más que empezar a fascinarme. . .


Próxima lectura en algunos desayunos