martes, 8 de junio de 2010

Yellow's breakfast

El día de hoy no había empezado de la mejor manera y poco a poco ha ido empeorando hasta tal punto de decir, vaya asco de día. Ese día gris que aún no había acabado me ha regalado un gran momento. Ese momento ha tenido un color, y es el amarillo.

Me disponía a coger un tren dirección a la gran ciudad, a las tantas de la noche y con restricciones de paradas debido a unas obras, cuando he visto un chico joven que bajaba por las escaleras. Se ha puesto a mi lado y dirigiéndose hacia mi, me ha dicho,

-perdona, este tren va a barcelona? donde estoy?

- si, va a barcelona.

Al responder me he dado cuenta que llevaba un largo bastón blanco.

El tren se ha acercado y nos hemos ayudado mutuamente a subir al vagón.


Ha pasado el tiempo, y cuando me disponía a bajar porque habíamos llegado a la parada en obras, me he vuelto a dirigir a el y le he dicho,

-perdona, soy la de antes, es la ultima parada, quieres que te acompañe?

Ha asentido, hemos bajado del tren y cogidos del brazo hemos emprendido el viaje.

Hemos hablado de lo mal que estaban las comunicaciones, de lo que estudiaba el y de lo que había estudiado yo hace ya algunos años. Hemos reido, y nos ha interesado lo que explicaba el otro.

Sin darme cuenta, acababa de conocer a mi primer amarillo. Le he ayudado a llegar a su destino y él me ha ayudado a ver las cosas de otra manera. En parte, gracias a la conversación que he tenido con él, el día ha cogido otro tono, un tono mas pastel, más amarillo.

No creo que vuelva a verlo porque no nos hemos dado nombres, ni tampoco ha hecho falta, es un amarillo y los amarillos llegan y se van. Lo importante es llegar a disfrutar de ellos.

Mil gracias mi amarillo, encantada de haberte conocido

Que tengas un muy feliz desayuno



No hay comentarios:

Publicar un comentario