La llegada al trabajo no siempre es de nuestro gusto; empujones en el metro, ruidos de coches en las calles, la gente malhumorada ya de buena mañana y quizá sin haber desayunado… porque admitámoslo, es lunes y nos quedan al menos 5 días por delante de duro trabajo.
Los lunes suele ser días complicados, alguna que otra sorpresa aparece ya durante la mañana, mails no deseados, algo que arreglar, alguna conversación pendiente no muy agradable, llamadas de teléfono inoportunas. . . pero el día va pasando y por fin llega el descanso de mediodia. Hay quien tiene la suerte de tener un largo descanso, otros sólo algunos minutos para engullir su comida y volver al trabajo y otros que comen mientras siguen trabajando.
Nos pasamos demasiadas horas delante del ordenador, haciendo trabajos repetivivos y eso puede llegar a cargar. Los incentivos, pues, son importantes, ya sean remunerados económicamente o con días de vacaciones, son necesarios para el buen funcionamiento de la empresa y del trabajador.
Pero no hay que olvidar el incentivo que te aporta un trabajo bien hecho: una publicación, una máquina arreglada, una nueva página web, un paciente curado. . . estos y infinitos ejemplos son los que te hacen saber que tú has sido la persona que ha producido ese objeto, la que ha diseñado ese edificio, la que ha conseguido esa cura, o el que ha construido ese jardín. Todo esto hace que sigas adelante, porque sabes que lo puedes hacer otra vez y porque siempre puedes hacerlo mejor.
Acordémonos los lunes de lo que somos para la empresa y de lo que podemos hacer trabajando en ella.
Y si por un casual, sigue sin apetecer ir al trabajo los lunes, piensa que ya falta menos para el martes.
Felices desayunos diarios
Pues sí, los lunes son días antipáticos... recomforta saber que una no está sola aguantando estos días :)
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