miércoles, 24 de febrero de 2010

Breakfast in the city

Nueva York es escenario de muchas películas. Sentados en la butaca de un cine, en el salón de tu casa, en tu dormitorio te dispones a ver una película. Quizás sepas de qué va, quizás no, pero lo que a lo mejor te sorprende es que aparezca Nueva York en ella. Mientras salen las letras de inicio, ya se pueden ver las vistas panorámicas de la ciudad, desde varios ángulos. Poco a poco la cámara va captando imágenes más precisas de la ciudad, avenidas, tiendas, personas yendo al trabajo, taxis amarillos, semáforos, humo, y cuando ya estás inmerso en la Gran Manzana por fin aparece uno de los actores protagonistas. La película lleva unos 3 minutos y la magia de Nueva York ya te ha cautivado.

Así es como quieren mostrar la ciudad y realmente cuando estás ahí, te das cuenta de que no es que el director de fotografía sea increíblemente bueno, sino que ciertamente la ciudad lo vale. Hagas la foto que hagas, tiene su encanto, vayas por la calle que vayas, tiene su magia.

¿Qué tendrá Nueva York para atraer tanto a la gente? Quizá sea en el momento en el que vas, o quizá sea porque te sientes como en casa, la razón es lo de menos, lo que sí es cierto es que una vez pisas esa ciudad, sus vistas y su gente te agradan hasta tal punto que repites; hay quien repite una vez, hay quien lleva ya tres. Siempre hay cosas nuevas para ver y nuevas anécdotas que vivir.

Feliz desayuno de jueves

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