Te diriges en un taxi hacia el Queens, cruzas uno de los puentes al salir de Manhattan y aparecen de repente 3 chimeneas que te son familiares... ahí están. Te las miras y de repente caes en la cuenta que esas chimeneas salen en algunas de las escenas de una película. En pocos segundos la satisfacción llega a tí cuando recuerdas su título; Conspiracy Theory, protagonizada por Mel Gibson y Julia Roberts. Sigues mirándolas, quieres acaparar toda su atención ya que en unos segundos las dejarás atrás. Te vuelves a sentar bien, suspiras y se te queda una media sonrisa durante el viaje hasta llegar a tu destino.
Nosotros también asociamos buenos y malos momentos con canciones, objetos, personas... cuando suena esa canción tu cabeza ladea hacia un lado, toda tu cara cambia al irradiar una gran sonrisa y durante unos minutos, lo que dure la canción, te evades de la realidad recordando aquello que representa para tí ese momento.
En algunos momentos, también dejamos de escuchar algunas canciones durante un tiempo porque no somos capaces de escuchar sin asociar; dejamos de hacer cosas que nos gustaban porque nos recuerda a algo que no deseamos recordar; no por el momento. Pero llega un dia, y suele llegar siempre, que empieza a sonar esa canción o te dicen de volver a practicar aquella actividad, y te das cuenta que el temor pasó y que estás preparado para seguir adelante.
Yo seguía en el taxi, y Nueva York acababa de regalarme un gran momento: una escena de una gran película. Aún así la magia de la ciudad no había hecho más que empezar a fascinarme. . .
Próxima lectura en algunos desayunos
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